Un millón de seguidores obliga a informar: cuanto más famoso, más control se sufre

En las redes sociales, un millón de seguidores solía considerarse una recompensa por la influencia. Pero con las nuevas normas reguladoras, esa cifra también implica un nivel especial de atención por parte de las autoridades reguladoras. El Decreto 147/2024/NĐ-CP establece nuevas responsabilidades para los usuarios y los titulares de cuentas, canales y grupos en las redes sociales.

Lo que hay que debatir no son solo los trámites o la información que hay que facilitar, sino la línea divisoria entre una regulación destinada a garantizar el cumplimiento de la ley y una regulación que llega al punto de obligar a los usuarios a autocensurar sus propias palabras. Cuantos más seguidores tenga una cuenta, más peso tendrá su voz; y es precisamente ese peso el que hace que la cuestión de la responsabilidad, la privacidad y la libertad de expresión sea más delicada que nunca.

Las redes sociales fueron elogiadas en su día por dar a cada persona un micrófono. Pero si ese micrófono viene acompañado de demasiadas miradas vigilantes, ¿se atreverá quien lo empuñe a decir lo que piensa? La gestión de contenidos es una cosa; crear una mentalidad de «tener que mirar a左右 antes de decir algo» es otra muy distinta. La pregunta final no es quién tiene un millón de seguidores, sino: ¿cuántas voces independientes puede tener una sociedad si la gente siempre tiene que pensárselo dos veces antes de hablar?

https://www.facebook.com/share/p/1FE6vAUviK/