Tras varios días de críticas por parte de la opinión pública y de los conductores respecto a la normativa que sanciona por no respetar la distancia de seguridad en las autopistas, la Dirección General de Tráfico ha afirmado que las fuerzas del orden no están «imponiendo sanciones de forma indiscriminada». Según la información publicada, las sanciones solo se impondrán en aquellos puntos en los que haya señales de tráfico, marcas viales que indiquen la distancia y un sistema de vigilancia que registre pruebas electrónicas. A primera vista parece muy claro, pero la pregunta es: ¿cómo puede un conductor que circula a gran velocidad calcular la distancia metro a metro?

Actualmente, el procedimiento se aplica en dos puntos del tramo Phap Van – Cau Gie – Cao Bo – Mai Son – Carretera Nacional 45 – Nghi Son. La Policía de Tráfico también ha subrayado que sancionará a los vehículos que circulen por debajo de la velocidad mínima o que circulen lentamente sin mantenerse en el carril derecho, en los casos previstos por la normativa. Sin embargo, la realidad del tráfico no es una línea recta como la de los libros de texto: el vehículo de delante frena en seco, otro se cruza de repente, se produce un atasco inesperado… la distancia puede variar en tan solo unos segundos.
Cabe destacar que el viceprimer ministro permanente, Phạm Gia Túc, ha solicitado una revisión exhaustiva de la normativa, las multas y las condiciones reales ya en el mes de septiembre. Esto demuestra que las señales de la realidad no son algo que se pueda pasar por alto. La ley debe ser estricta, pero también clara, viable y justa. Si una norma obliga al conductor a estar pendiente de cada metro mientras la situación del tráfico cambia constantemente, el problema no radica solo en quien conduce, sino también en cómo se diseña y se aplica la norma.










